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EL CONCEPTO DE SITUACIÓN LÍMITE EN LA PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICO – EXISTENCIAL DE KARL JASPERS

In Informe de Investigación on enero 14, 2012 at 5:44 am

Marcela Alvarez. Psicóloga Clínica con Experiencia en Maltrato Infantil (Medellín, Colombia)

ABSTRACT

This article wants to establish the contributions of the limit situation concept from the phenomenological – existential psychology of Karl Jaspers, german psyquiatrist and philosopher consider one of the most influent authors in the development of the phenomenological matter for the german psychiatry and psycho – pathology. The limit situation formulation according to this author is the inevitable condition that is given to the man like rupture and trascendence. It meants that every situation has feeling of being rupture and it shows like an intimate experience of the subject.

Key Words: Limit Situation, psychopatology, existential phenomenological psychology, comprehensive psychology.

RESUMEN

Este artículo busca establecer las contribuciones del concepto de situación límite desde la Psicología Fenomenológico – Existencial  de Karl Jaspers, psiquiatra y filósofo alemán considerado uno de los autores que más incluyó en el desarrollo de un enfoque fenomenológico para la psiquiatría y la psicopatología alemana. la formulación de la situación límite es planteada por el autor como aquella condición inevitable que se ofrece al hombre como ruptura y como trascendencia. Es decir, que cada situación límite implica un sentimiento de desgarramiento del ser, y acontece como una intima experiencia del sujeto.

Palabras Clave: Situación Límite, psicopatología, psicología fenomenológico – existencial, psicología comprensiva.

INTRODUCCIÓN

Las ciencias del hombre, y en particular la psicología contemporánea, representada en las tendencias histórico – hermenéuticas y fenomenológicas de la investigación del comportamiento, han orientado su estudio no tan solo a las causas y reacciones de la conducta, sino a la significación que los individuos atribuyen a los actos de su voluntad y a su relación con su entorno.

Los fundamentos antropológicos de ésta, entendidos como los referentes correspondientes a su concepción de hombre, derivan de la cuestión del ser del hombre como el punto inicial de su comprensión. Pero esta psicología no es de carácter filosófico, puramente reflexivo o fenomenológico.  Es una disciplina que se apoya y emana de la experiencia inmediata del individuo, y en su interacción con los otros que configuran su mundo personal.

De esta manera, la psicología fenomenológico – existencial no reduce el sentido del comportamiento a un esquema conductual, una motivación encubierta, la reacción a un determinado estímulo o los rasgos de personalidad del sujeto. Elementos que ofrecen un perfil meramente abstracto de la condición humana. Lejos de ello, se ocupa de la forma en la que una persona configura su ser-en-el-mundo, entendido como la mutua configuración significativa entre el hombre y el mundo, así como la manera en la cual se definen algunos planos situacionales que revelan su ser más propio.

Es aquí donde la psicología de corte fenomenológico existencial establece como centro de sus reflexiones el estudio de la experiencia del hombre desde la perspectiva del hombre mismo, de forma que orienta sus reflexiones y pesquisas al tema de la experiencia humana, entendiendo esta experiencia en términos de situaciones que implican determinados contextos, planos y esferas, en las que el hombre trasciende su condición natural y biológica para elegir las coordenadas que han de orientar el sentido de su existencia.

En efecto, para Karl Jaspers “como rasgo básico del hombre se tiene desde los orígenes: la libertad, la reflexión, el espíritu. El animal tiene su destino natural, cumplido automáticamente por la leyes naturales, el hombre en cambio tiene un destino que puede cumplir por sí mismo”[1].

De esta manera, el hombre configura su experiencia sobre la base de sus elecciones deliberadas, las cuales toma frente a las posibilidades que le ofrecen las situaciones de su vida. Que a su vez,  son entendidas como las configuraciones que enmarcan las posibilidades del hombre. Y más concretamente, la responsabilidad que el hombre tiene frente a su libertad. Como dice Karl Jaspers: “por el hecho de que me sé libre me reconozco culpable. Yo respondo de aquello que hago. Puesto que se lo que hago, yo lo tomo sobre mi”[2].

Es así, como para Karl Jaspers (1990) el hombre esta inevitablemente referido a sus situaciones y enfrentado a su libertad, de manera que su existencia se configura en medio de la forma en la cual encara estas posibilidades vitales que pueden trocarse de situaciones límite como la muerte, la soledad, la separación, la pérdida o incluso formas sutiles como el aparecimiento de los primeros signos de la vejez o la sensación de vacío frente a circunstancias donde esta comprometida la propia valía.

En suma, las situaciones encierran pruebas u oportunidades para la eventual realización del ser.

La formulación de las situaciones límites es planteada por el autor como aquellas condiciones inevitables que se ofrecen al hombre como ruptura y como trascendencia. Es decir, que cada situación límite implica un sentimiento de desgarramiento del ser, y acontece como una íntima experiencia del sujeto.

Sin embargo, la experiencia de las situaciones límites no implica un encerramiento del ser en una aislada realización de posibilidades, sino que esta experiencia de trascendencia obtiene un correlato en la comunicación, la cual es para Jaspers el fundamento de la apertura hacia otras existencias.

Karl Jaspers psiquiatra y filósofo alemán, es considerado unos de los autores que más influyo en una condición abarcante del ser humano, que implicara el análisis de la vivencia por encima de la formulación teórico abstracta. Karl Jaspers es la figura central del pensamiento fenomenológico existencial alemán, y es también pionero de la filosofía que participa de aquellos rasgos característicos de todo pensamiento que se organiza en torno a la existencia como algo dado y que posee un incuestionable carácter de inmediatez.

Es por eso, que este autor es considerado junto con Martin Heidegger, el padre de la filosofía de la existencia, cuyo término es entendido desde su óptica como existenzerhellung o  “esclarecimiento de la existencia”, entendiendo por esta, la concreta existencia del hombre, pues solo en él “hay presencia, proximidad, claridad, vida. Sólo en el hombre y a través del hombre, todo aquello que para nosotros es posible se convierte en real”[3].

En palabras de Jaspers: “El hombre es en cuanto a existencia en el mundo un objeto cognoscible. Así, por ejemplo, en la teoría de las razas se le concibe bajo varias variedades, en el psicoanálisis por su porción inconsciente y los efectos de ella, en el marxismo como ser vivo que produce mediante el trabajo y que mediante la producción obtiene el dominio de la naturaleza y la comunidad, ambas cosas en una forma que se presume perceptible. Pero todas esas ramas del conocimiento conciben algo que hay en el hombre, algo que sucede de hecho, pero nunca al hombre en su totalidad. En la medida en que semejantes teorías científicas se erigen en conocimiento absoluto del hombre total, y todas ellas lo han hecho, pierden de vista el verdadero hombre y empujan a los creyentes en ellas (…)”[4].

En este sentido, la evolución personal de Jaspers es significativa. Médico de profesión, se especializó en psiquiatría, pero su trabajo en la clínica psiquiátrica le hizo derivar pronto hacia la psicología a través del estudio de lo psicopatológico. Su obra más representativa de este periodo, la época comprendida entre 1909 y 1915, fuela PsicopatologiaGeneral.

Sin embargo, su tránsito por las ciencias médicas y en particular por la psiquiatría duró poco menos de seis años, orientando sus estudios a la filosofía, ámbito donde se desarrolla la mayor parte de su pensamiento.

Según Karl Jaspers la filosofía ha de partir de la existencia concreta del hombre y no de abstracciones ajenas a esta, pues el hombre es lo abarcante que somos: existir, conciencia en general, espíritu, razón y experiencia. Y es esta experiencia abarcante a la cual se accede a partir de las formas o configuraciones que el existente establece de cara a las situaciones de su vida.

Es así, como el concepto de situaciones límite, las cuales son entendidas por Jaspers como situaciones permanentes e ineludibles, representan el referente inmediato para comprender la condición fundamental del existir humano. Condición que implica el enfrentamiento de los inevitables que el hombre ha de encarar para configurar las elecciones de su vida. En este sentido, Karl Jaspers retrata estos inevitables de la siguiente manera: “las situaciones límites – la muerte, el acaso, la culpa y la desconfianza que despierta el mundo – me enseñan lo que es fracasar. ¿Qué haré en vista de este fracaso absoluto, a la visión del cual no puedo sustraerme cuando me represento las cosas honradamente?”.[5]

LA FENOMENOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y PSICOPATOLOGÍA DE KARL JASPERS

Karl Jaspers es encuadrado generalmente dentro del movimiento psicológico fenomenológico – existencial, por inspirar su investigación en psicología y filosofía desde la condición concreta del hombre y su experiencia, apuntar a la superación del psicologismo, así como fundamentar su investigación en psicopatología a partir del modelo husserliano.

En sus palabras: “En 1909, luego de una larga sujeción a la medicina, conocí a Husserl por medio de algunas lecturas. Su fenomenología, como método, era fecunda; en efecto, yo pude aplicarla para describir las vivencias de los enfermos mentales. Pero para mí fue aún más esencial ver con qué extraordinaria disciplina pensaba Husserl; luego, el hecho de que hubiera superado el psicologismo, para el cual todos los problemas se resuelven en los de la motivación psicológica; y ante todo la incesante exigencia (de Husserl) de aclarar los supuestos inadvertidos. Encontré así confirmado lo que ya actuaba dentro de mí: el impulso hacia las cosas mismas. En aquel momento, y en un mundo lleno de prejuicios, esquematismos y convenciones, ello fue algo así como una liberación”[6].

De esta forma, al pertenecer al movimiento psicológico fenomenológico – existencial, muestra un especial interés por este método, observando su especial aplicabilidad al trabajo clínico de la psicología, principalmente en la relación del terapeuta con el paciente y la observación de los enfermos.

Para Jaspers la fenomenología[7] “Tiene la misión de representar intuitivamente los estados psíquicos que experimentan los enfermos, según sus condiciones de afinidad, se limitan, se distinguen y se aplican términos precisos. Con ésta finalidad se describen las manifestaciones externas del estado anímico, se estudian sus condiciones, se comparan entre ellas mediante autodescripciones y confidencias de los enfermos”[8].

Así, al descubrir a Husserl, Jaspers se siente entusiasmado por la perentoria máxima de “volver a las cosas mismas”, y por la posibilidad de cumplir la prometida por el método, que parecía, además, terminar definitivamente con el psicologismo.

Empero, Jaspers tiene en cuenta a la fenomenología sólo en su aspecto psicológico y descriptivo, dejando de lado la evolución posterior que Husserl desarrolló del método como fenomenología de la esencias y de la constitución trascendental.

Por ello, aclara Jaspers, la fenomenología está aplicada a la PsicopatologíaGeneral, como un procedimiento empírico, el cual “tan sólo es mantenido en marcha gracias al hecho de la comunicación por parte del enfermo. Es palmario que en este procedimiento psicológico sucede algo muy diferente a las descripciones propias de las ciencias naturales, por cuanto el objeto no está ahí para nosotros de modo visible; la experiencia consiste únicamente en un “hacerse presente””[9].

De esta manera, la descripción fenomenológica cumple con la función de hacernos presente de modo intuitivo los estados anímicos que los enfermos, por así decirlo, vivencian “por dentro”, mostrando las relaciones y conexiones significativas. Para ello, es imprescindible que el enfermo narre sus vivencias, ya que es imposible percibir de modo directo la experiencia ajena.

En este sentido, algo fundamental en Jaspers fue la importancia que le dio al encuentro entre el terapeuta y el paciente. Donde la tarea del terapeuta era comprender los estados psíquicos de éste mediante la información que arrojaba al encuentro entre dos existencias.

Se trataba de entender todo el flujo interno y externo con que contaba el paciente debido a su enfermedad y ponerlo al servicio de la terapia. Por lo que el método fenomenológico era ideal a la hora de hacer observaciones y descripciones detalladas del relato del paciente.

El método fenomenológico se enfrenta de un modo diferente a como había sido la posición del investigador hasta ese momento, donde el observador anotaba las conductas externas del individuo, por ejemplo el tema de los delirios, tipos de pensamiento, describiendo los síntomas desde la posición de observador ajeno.

En cambio, estas vivencias morbosas, dice Jaspers, deben delimitarse y distinguirse en la forma más exacta posible. Se trata de ahondar en los síntomas tanto externos como subjetivos, los que se manifiestan en la intimidad del sujeto que son los de mayor valor diagnóstico.

Este giro representó una importante contribución, ya que el psiquiatra no es ya un mero observador, sino que intenta experimentar estas vivencias. Es necesario que el enfermo escriba o relate sus vivencias morbosas espontáneamente de la forma más exacta posible y libre de cualquier influencia.

Su método será destacar, delimitar, diferenciar y describir los fenómenos mentales que de esta forma quedarán actualizados en lo que realmente sucede en el paciente, lo que verdaderamente vivencia, como algo que le es dado en su conciencia.

Aqui se reconsidera la funcionalidad de las teorías tradicionales para comprender determinada experiencia, y llevar la mirada hacia un método que es capaz de comprender estas vivencias tal y como se dan en la conciencia.

LAS AUTODESCRIPCIONES PSICOLÓGICO – FENOMENOLÓGICAS

En palabras de Jaspers: “La fenomenología tiene la misión de presentarnos intuitivamente los estados psíquicos que experimentan realmente los enfermos (…) Ya que lo psíquico extraño, no puede, como lo físico, ser percibido directamente, para obtener una introyección o comprensión de él, hemos de tratar siempre, según el caso, de describir una serie de manifestaciones externas del estado anímico, estudiar las condiciones de afinidad, de limitarnos y de distinguirlos lo más estrictamente posible y de aplicarles términos precisos”[10].

Jaspers articula de ésta manera, lo que sería una de las primeras aplicaciones del método fenomenológico a la psicología clínica, y más concretamente, al psicodiagnóstico, las autodescripciones psicológico – fenomenológicas: “Para ello nos sirven ante todo las autodescripciones o confidencias de los enfermos, que provocamos y examinamos en la conversación personal, y podemos formar de modo más completo y claro en la forma escrita, redactada por los enfermos mismos que a menudo es más rica en contenido, pero que en cambio debe tomarse con precaución”

En este sentido, Jaspers se esfuerza por aclarar que las autodescripciones no representan una confianza desmedida en lo que el paciente parece denunciar, y sobre todo en lo que el terapeuta considera es la interpretación de lo dicho, lejos de ello, intenta fundamentar el respeto por el sentido otorgado por el paciente a sus propias experiencias. “El que experimentó por sí mismo encuentra con facilidad la descripción adecuada. El psiquiatra que solamente observa, se esforzará en vano por formular lo que puede decir el enfermo de sus vivencias”[11].

Jaspers es categórico al expresar que sólo podemos contar con lo que los pacientes denuncian de sí mismos, ya que éste es el referente fundamental del trabajo clínico, afirmando inclusive la idea de que los enfermos han descubierto buena parte de los conceptos fundamentales de la psicología: “Estamos pues a merced del “juicio psicológico” de los enfermos. Sólo por los enfermos nos son comunicados los fenómenos patológicos más esenciales y más visibles. Ellos mismos son los observadores, nosotros no tenemos sino que examinar su credibilidad y su capacidad de juicio. Ocasionalmente se han tomado las informaciones de los enfermos por excesivamente dignas de fe; se ha dudado de ellas luego demasiado radicalmente. Las autodescripciones psicóticas no son sólo insustituibles, sino que dan también resultados dignos de confianza. Los enfermos fueron los descubridores de muchos conceptos básicos”[12].

En base a esto, Jaspers insiste en la necesidad de dejar de lado los prejuicios teóricos, las ideologías preconcebidas acerca de la enfermedad y los trastornos del comportamiento, con el objeto de estar abierto a la experiencia de la comunicación con el enfermo, del encuentro en su más auténtico sentido, de forma que el paciente halle en el terapeuta la posibilidad de la co – mutualidad  y reciprocidad que supere el oficio técnico.

Empero Jaspers no deja de lado la importancia de la fundamentación de la psicología como ciencia, sino que le da el mayor protagonismo al encuentro de estas dos existencias, que se hace con un objetivo en especial, y donde la mayor fuente de información es el mismo paciente. Por esto, el terapeuta debe procurar enfocar su mirada en las autodescripciones y el diálogo que se entable con el paciente, antes de ponerlo todo bajo el lente de lo teórico, y perder así el flujo espontáneo de la existencia real, de la información de esa persona que está al frente esperando que se le tome como una persona y no como un objeto de conocimiento.

Se trata de llevar a cabo una comprensión auténtica del “otro” (del enfermo), que exige que el psicólogo no lo conciba como un objeto de estudio sino como una experiencia subjetiva. No se trata sólo de dar una explicación causal de la enfermedad mental (la sobreexcitación de ciertos nervios, la estructura psicofísica, etc.). Además, la comprensión de la enfermedad exige, para Jaspers, acercarse al proceso interno, a la “causalidad interior” de la enfermedad; la infinidad irreductible de cada ser humano, y, en consecuencia, el respeto que se le debe – necesitan de la comprensión, que se halla en el nivel valorativo, más allá de la explicación descriptiva y causal.

LA PSICOLOGÍA Y LA PSICOPATOLOGÍA COMPRENSIVA

Jaspers retoma el concepto de comprensión de la distinción ofrecida por Wilhem Dilthey entre ciencias naturales o causales y ciencias del espíritu o ciencias comprensivas.

En ésta dirección, Jaspers concibe que las ciencias naturales son eminentemente ciencias de la explicación, y se orientan al establecimiento de relaciones de causa y efecto: “En las ciencias naturales tratamos de captar sólo una especie de relaciones: las relaciones causales. Tratamos de hallar por las observaciones, por los experimentos o por la reunión, reglas del proceso. En un nivel más elevado, encontramos leyes, y alcanzamos en algunos dominios de la física y de la química el ideal de poder expresar matemáticamente esas leyes causales en ecuaciones causales. El mismo objetivo perseguimos también en la psicopatología. Hallamos algunas relaciones causales, cuya regularidad todavía no podemos reconocer”[13]

Las limitaciones de las explicaciones causales y el establecimiento de relaciones lineales en ese mismo sentido, son evidentes, de forma que Jaspers llega a afirmar que el objeto mismo de la psicología se hallaría en peligro de perderse si es entendido dentro del esquematismo causal propio de las ciencias naturales: “(…) nunca podemos, como en la física y la química, establecer ecuaciones causales. Esto presupondría una completa cuantificación de los procesos examinados, que en lo psíquico, que según su esencia permanece siempre cualitativo, no es posible nunca, en principio, sin que el verdadero objeto de la investigación, es decir el objeto psíquico, se pierda.”[14]

De ésta manera, en oposición al conocer causal, Jaspers plantea el conocer comprensivo: “Mientras en las ciencias naturales sólo pueden ser halladas relaciones causales, en psicología, el conocer encuentra su satisfacción en la captación de una especie muy distinta de relaciones. Lo psíquico “surge” de lo psíquico de una manera comprensible para nosotros.(…) Así comprendemos reacciones vivenciales, el desarrollo de pasiones, la aparición del desvarío, comprendemos el contenido del sueño y del delirio, de los efectos de la sugestión, comprendemos una personalidad anormal en su propia relación esencial comprendemos el curso fatal de una vida, comprendemos cómo el enfermo se comprende a sí mismo, y como la manera de esa comprensión de sí mismo se vuelve un factor del desarrollo psíquico ulterior.”[15]

En este orden de ideas la comprensión es un acto intuitivo al que accedemos inmediatamente a través de la experiencia. Parafraseando, no es algo que derive de una generalización de datos o la incidencia de un mismo hecho en un grupo similar de personas. La comprensión es más bien la experiencia de la evidencia inmediata de la experiencia del otro en mi experiencia, de forma que  “experimentamos una evidencia inmediata que no podemos perseguir más allá.”[16]

Sin embargo, el comprender una evidencia experiencialmente no significa que se haya experimentado personalmente o que pueda generalizarse. Sin embargo la comprensión hecha mano de evidencias reales que a pesar de todo, por más reales que sean no explican del todo la comprensión misma, por lo cual siempre está implicada, aunque sutilmente, una interpretación: “La evidencia de una relación comprensible, sin embargo, no prueba aún que esa relación sea también real en un determinado caso particular, o que se produzca realmente en general. (…)Pues el juicio sobre la realidad de una relación comprensible en el caso particular no solo se apoya en la evidencia del mismo, si no ante todo en el material objetivo de los puntos de apoyo palpables (contenidos lingüísticos, creaciones intelectuales, actos, modo de vida, movimientos expresivos) en los que es comprendida la relación; pero esas objetividades quedan siempre incompletas. Todo comprender de procesos  reales particulares es por tanto más o menos un interpretar (…)”[17]

Sin embargo, el acto de la comprensión en la medida en que eluda la base objetiva de lo real, se haría más interpretativo y por consiguiente más arbitrario, de forma que la evidencia de la comprensión habita en la paradoja de lo objetivo y la interpretación de ello: “Comprendemos en la medida en que los datos objetivos de los movimientos de expresión, de los actos, manifestaciones orales, autodescripciones en el caso particular, nos aproximan más o menos a esa comprensión. en realidad podemos hallar evidentemente comprensible, libre de toda realidad concreta, una relación psíquica. Pero en el caso particular real podemos afirmar la realidad de esa relación comprensible solo en la medida en que existen los datos objetivos. Cuantos menos de esos datos objetivos se den numéricamente, cuanto menos obligadamente susciten la comprensión en determinado sentido tanto más interpretaremos, tanto menos comprenderemos.”[18]

En suma, la psicología comprensiva es el intento por profundizar la evidencia intuitiva de las relaciones significativas de hombre con las situaciones de su vida, allí donde éstas relaciones permanecen inadvertidas: “La psicología comprensiva tiene, pues abiertas en verdad grandes posibilidades de expansión, ya que lleva lo inadvertido a la consciencia.”[19]

LA NECESIDAD DE UNA FILOSOFÍA DE LA EXISTENCIA PARA EL ESCLARECIMIENTO DE UNA PSICOLOGÍA COMPRENSIVA

La PsicologíaComprensivase ubica en los límites de lo psíquicamente comprensible, en tanto comprensión psicológica tanto de los hallazgos objetivos y subjetivos, así como de lo incomprensible. En algunas ocasiones la psicología comprensiva es la investigación de lo vivenciado en cuanto comprensible, otras veces la condición de posibilidad de lo vivenciado, cuando se refiere a los aspectos causales de una psicología empírica o cuando se orienta al esclarecimiento de la existencia como filosofar.

Es en este punto en donde tal esclarecimiento no debe ser confundido con una psicología de carácter espiritual o transpersonal, dado que, según Jaspers, lo incomprensible no puede ser tratado como investigación empírica causal, sino como comprensión existencial, es decir, una comprensión de lo incomprensible como captación de sentido. En palabras de Jaspers: “Para el esclarecimiento de la existencia surgen conceptos que pierden su sentido, cuando son tratados por el supuesto conocimiento psicológico como modos disponibles de  existencia y caen  en la relativización. Pero hasta donde llega la investigación empírica, no existe libertad alguna y no hay nada de todo lo que se imagina en el esclarecimiento filosófico de la existencia apelando a la libertad: seriedad, consciencia absoluta, situaciones fronterizas, decisiones, origen.”[20]

De ésta forma, el filosofar como esclarecimiento de la existencia no puede ser entendido como una extrapolación precipitada de la filosofía a la psicología, entendiendo que la filosofía correspondería a un asunto académico entero distinto a las necesidades y propósitos del conocimiento psicológico, como tampoco se podría, según Jaspers, psicologizar el filosofar o lo incomprensible, dado que se eludiría el carácter inabarcable de la incomprensión y su sentido absoluto. “El esclarecimiento de la existencia toca por la psicologia comprensiva a esto más comprensible, toca a la realidad en la posibilidad del ser mismo en tanto que recuerda, llama la atención y hace manifestarse. Es una confusión y una inversión resultante de ella cuando tal esclarecimiento es tratado como psicología de validez general, cuando se abarca entre los conceptos psicológicos del esclarecimiento de la existencia, acciones, modos de comportamiento, impulsos, individuos como siendo así y se les admite como hechos naturales.”[21]

El procedimiento del psicólogo comprensivo es por tanto: parte de una intuición comprensiva de conjunto. De forma que el objeto de la comprensión psicológica esta también, por decirlo así, en el centro entre todos los hechos objetivos, los fenómenos vivenciados, los mecanismos extraconscientes agregados, por una parte, y la existencia libre, por otra. Todo esto en una visión integrada, y no separada ni contrapuesta. En una palabra, la psicología comprensiva no puede excluir ni lo objetivo ni lo incomprensible, “Se podría negar el objeto de la comprensión psicológica, y afirmar que habría para la investigación empírica solo aquellos fenómenos, contenidos, manifestaciones de expresión, mecanismos extraconscientes, y para la Filosofia, la existencia posible. Se intenta acomodarse con esos dominios separados. Faltaría lo mas importante de la visión y del pensamiento filosóficos, y sería también casi imposible, al revés, hablar de estos hechos y fundamentos del ser, sin volver a intervenir con la psicología comprensiva genética. Pero se puede decir, no obstante, que la psicología comprensiva esta siempre en el punto de contacto entre aquellos dominios y de tal modo que no se puede hablar nunca “puramente” de la psicología comprensiva, porque se ve siempre en relación con aquellas esferas, pero también de modo que desde aquellas esferas, cuando llegan a la exposición no puede hablarse de separación pura.”[22]

La PsicologíaComprensivaes pues el estudio del hombre y su dimensión empírica objetivable, empática comprensiva e incomprensiva inabarcable, a partir de la forma como éste, desde todas estas dimensiones o aspectos situacionales de su existir, se comprende en el mundo. Para Jaspers, “lo que el hombre hace, sabe, quiere, produce, es la manera como se comprende en el mundo. Lo que llamamos psicología comprensiva es así una comprensión de esa comprensión.”[23]

LA PSICOLOGÍA COMPRENSIVA Y LAS SITUACIONES LÍMITE DE LA EXISTENCIA

Para Jaspers el concepto de situación límite no sólo es una contribución fundamental de su obra a la psicología de corte fenomenológico – existencial, sino un elemento coyuntural para la comprensión tanto de su pensamiento, como de su vida.

En este sentido, la palabra “stimmung”, que bien podría traducirse como “temple”, abarca connotaciones que van desde el “estado de ánimo”,  hasta la “afinación”  con que el hombre enfrenta determinada “situación” o su “ser – en – situación”.

Este enfrentarse a las situaciones del existir, las cuales son de por sí inevitables, ofrecen paradójicamente al hombre la configuración de su persona, su mundo y su libertad, por lo cual su estudio, ofrece la posibilidad del conocimiento del sentido mismo de la obra jasperiana.

Para Jaspers, ser – en – situación es una condición en donde la praxis y el pensamiento, o en otras palabras, vida y obra, se entrelazan para significarse mutuamente.

Como se mencionó anteriormente, a través de éste concepto, el cual aparece en el capítulo titulado “Die Grenzsituationen” en su Psicología de las concepciones del mundo. Jaspers vuelve a percibir el lazo entre el hombre que filosofa y la filosofía por él enunciada, de tal forma que el modo como preguntamos y respondemos sobre el mundo y las cosas, está co – determinado por la tradición histórica en la que llegamos a nosotros mismos.

En otras palabras, aprehendemos la verdad a partir de nuestro propio origen únicamente en nuestra situación histórica, en cada caso peculiar. Estamos necesaria e inevitablemente comprometidos situacionalmente como pensamiento enraizado en la existencia.

Por ello, es común a los “filósofos de la existencia” y antecesores del movimiento fenomenológico – existencial en psicología, esta insistencia en la indisolubilidad del lazo que una la vida y el pensamiento o, dicho en otros términos, la inevitable repercusión del pensamiento sobre la propia realidad del pensador.

Es así como lo enuncia Martín Heidegger, al comenzar el desarrollo del preguntar metafísico: “toda pregunta metafísica, en primer lugar, abarca siempre la totalidad de la problemática propia de la metafísica. Ella es, en cada caso, la totalidad misma, En segundo lugar, toda pregunta metafísica sólo puede ser preguntada de tal suerte que el que pregunta – y en cuanto tal – esté ahí presente en la pregunta, esto es, que él sea al mismo tiempo puesto en cuestión”[24].

Por otra parte, Gabriel Marcel, vuelve reiteradamente sobre este punto, que bien puede resumirse con la siguiente aseveración suya: “Plantear el problema ontológico es interrogarse por la totalidad del ser y por mí mismo en cuanto totalidad”[25].

En el caso de Jaspers, es frecuente de su parte, el uso del término “filosofar”, que indica más el acto de pensar y no tanto los “resultados” a los que lleva tal acto. Es así, como “la filosofía, podría decirse, no vive sino en la existencia concreta de quien la piensa o vuelve a pensarla”[26].

En el “filosofar”, tal como lo entiende Jaspers, no es posible separar teoría y práctica, o en términos que involucran los elementos internos de su obra, razón y existencia. En efecto, “si se fijara la oposición entre vida y saber de tal modo que un saber meramente contemplativo se enfrentara a un existir meramente activo, cada una de las partes, al perder la otra, se perdería también a sí misma (…) El filosofar está entra ambos polos, a cada uno de los cuales cumple y planifica”[27].

En otras palabras, el filosofar constituye un acto de esclarecimiento de la propia vida que incide sobre la realidad existencial de quien piensa. Por lo que no se puede separar lo conocido del quien lo conoce, ya que esto comprende un acto de mutua constitución.

Según Jaspers, “En cuanto hombre que filosofa (als Philosophierender) ya no puedo separar la vida, como algo privado, y el pensar, entendido como algo objetivo; pues uno se convierte en otro. Si yo no filosofo cotidianamente en mi existencia concreta, no filosofo en modo alguno. (…) La filosofía no está evidentemente en una mera relación con la vida, sino que es por virtud de ésta misma. El pensar filosofante es vida, del mismo modo que la vida sólo es en cuanto pensante”[28].

En suma, esta condición del filosofar, no como medio por el cual se adquiere un nuevo conocimiento, sino como “acción interior que nos hace llegar a nosotros mismos”[29], se haya referida al ser – en – situación que señala Jaspers, es el hombre en cuanto existencia y pensamiento.

Así mismo, su filosofía más que una propuesta ideológica que orientaba al hombre en una dirección específica, lo que representaba era una aguda reflexión acerca del acto mismo de filosofar, el cual implica necesariamente un posicionamiento frente a las posibilidades y límites que ofrece la misma existencia que en la razón halla su dirección.

El mismo Jaspers, expresó esto último de la siguiente forma: “De ningún modo creí que debía o podía brindar una nueva filosofía. Me parecía que había terminado la serie de pensadores que, desde Descartes, opinaban que hasta ellos la filosofía erraba por falsos caminos. (…) Más que dar una mera información histórica, yo quería hacer presente de modo vivo los motivos que mueven el filosofar”[30].

Por otra parte, la condición del límite acompaña tanto a la existencia como a la razón, en términos de Jaspers. Igualmente su vida y obra en sí misma es un recrear permanente del límite, que al mismo tiempo ofreció, de manera paradójica, las posibilidades que hicieron de Jaspers, el llamado padre del filosofar existencialmente hablando.

Esta mutua complementariedad entre vida (existencia) y obra (filosofía) en el caso de Jaspers, le acompañan desde su temprana vida familiar, donde su padre le educó “en el espíritu de la razón, la sinceridad y la fidelidad, en virtud de su ejemplo y por medio de sus juicios en momentos decisivos”[31]. Y su madre, en sus palabras, “miro mi infancia y la de mis hermanos y toda nuestra vida posterior con infinito amor, nos estimuló con su temperamento indómito, nos dió alas para todos nuestros propósitos gracias a su comprensión que sobrepasaba todo convencionalismo; nos protegió con su sabiduría”[32].

Su formación integraba tanto aquello propio de la razón y el filosofar, como el espíritu indómito de la pasión por el cumplimiento de sus propósitos en su existencia personal.

Jaspers se enfrenta así a los límites que le encara su existir biológico, desde el inicio de sus estudios universitarios, cuando es diagnosticado con bronquiectasia y deficiencia cardiaca secundaria, así como más tarde su existir socio – histórico, le somete al padecimiento de las consecuencias del arribo del nacionalsocialismo ala Alemaniade su época.

Estas dos circunstancias del límite en Jaspers, enmarcarían buena parte de su filosofar, la producción de su obra y aún su vocación política.

Jaspers fue diagnosticado por Albert Fraenkel de forma franca y definitiva, cuando iniciaba sus estudios universitarios: “Usted no está tuberculoso ni padece de ninguna enfermedad contagiosa. No debe preocuparse pues en tal respecto. Pero su mal es la bronquiectasia, y esto es incurable. Tiene que vivir con ello, y puede hacerlo, siempre que disponga las cosas de modo conveniente (…) Únicamente interesa que se preocupe por mantener siempre sus bronquios libres de secreciones. Para ello deberá expectorar continuamente. Entonces cesarán los accesos febriles. Su enfermedad en realidad no es algo progresivo”[33].

En este sentido, la condición física de Jaspers no significó el padecimiento de una enfermedad crónica como cualquier otra, que se tiene o no se tiene. Para Jaspers, lo importante era su respuesta existencial a la experiencia de la enfermedad y, más concretamente al diagnóstico de ella. En sus palabras: “Hasta entonces me consideraba sano (pese a mis frecuentes indisposiciones). Pero desde ese instante y para siempre se transformó mi conciencia del cuerpo: Aprendí a conocer mi enfermedad y a comportarme con respecto a ella. Así comenzó la verdadera terapia”[34].

Como consecuencia, Jaspers no objetifica la enfermedad, distanciándose de ella como si fuese algo de lo que ha sido víctima, sino que el límite, lejos de ser circunstancial, es una condición de su existir situacional.

La situación límite no es circunstancial, sino constitutiva de la experiencia del cuerpo como posibilidad, pero también él mismo como límite. Según Mario Presas: “El cuerpo propio, con sus virtudes y defectos, no es algo que yo tengo, sino algo que me hace ser lo que soy. Plantear la cuestión del cuerpo propio, de la enfermedad o, en general, la del mal como “problema” supone destruir de antemano las posibilidades de comprenderla. Pues, en efecto, la enfermedad (el mal) existe en la medida en que me concierne, en que me compromete”[35].

En este sentido, Jaspers vivió día a día su enfermedad, como su condición personal para llegar a ser él mismo, y a su vez, esta actitud con respecto a su enfermedad, le ofrecería la experiencia más profundamente personal de una situación límite: “Uno llega así a cobrar conciencia de un límite que no se puede transgredir. Encontrarse a sí mismo, con tal límite y sin veladuras: Este es el origen a partir del cual uno puede apropiarse de su enfermedad. La enfermedad despierta de pseudo – evidencias que, sin ella, serían incuestionables, exige una vida bajo condiciones excepcionales”[36].

Y más adelante expresa: “Únicamente a la enfermedad agradezco el hecho de que al menos he sido llevado a pensar algo; sin ella sería un tonto burro”[37].

Jaspers, en medio de su situación límite en lo más concreto de su ser corporal, llega a desarrollar excepcionalmente su labor de docente y escritor.

Por otra parte, el límite del advenimiento de nacionalsocialismo enfrenta a Jaspers, no sólo con la continuidad de su cátedra en Heilderberg, sino con la pregunta sobre la continuidad de su existencia y la posibilidad del suicidio.

El límite del arribo del periodo nazi no fue anticipado por Jaspers, de modo que escribe: “Yo no tenía entonces casi ningún conocimiento del nacionalsocialismo, algo más sabía del fascismo. (…) quede sorprendido y asustado ante el primer éxito electoral de los nacionalsocialistas en septiembre de 1930.”[38].

Por ello, se mantendría al margen de cualquier activismo político, hasta los días en que posterior a la prohibición de enseñar y publicar, fuera amenazada la vida de su mujer, y consiguientemente, la suya propia: “Yo he experimentado con mi mujer internamente ésta amenaza de la existencia física, sin podernos defender, durante largos años. Externamente salimos ilesos. El transporte (al campo de concentración) estaba fijado (…) para el 14 de abril de 1945. (…) El primero de abril, Heilderberg fue ocupada por los norteamericanos. Un alemán no puede olvidar que él y su mujer deben la vida a los norteamericanos contra los alemanes que en nombre del estado alemán nacional socialista querían destruirlos”[39].

De ésta manera, Jaspers permanecería en Alemania durante la guerra, negándose a abandonar el país y abandonar a su mujer judía, experimentando el límite al punto de ser aislado por sus congéneres, por la posibilidad de ser éstos también afectados. “La separación de mi cargo (universitario) provocó en primer lugar una conmoción. Se me expresaron condolencias; la universidad fue compadecida; se pensó que debía sugerírseme que continuara mis lecciones en forma privada. Pero ahora (1939), cuando la cosa ha llegado a ser realmente seria y peligrosa para el cuerpo y hasta la vida de cada uno, la gente se retrae silenciosamente, no habla, no extiende una mano salvadora”[40].

Jaspers se enfrenta así, a las posibilidades frente al límite, el suicidio o la emigración. La primera opción es la contraparte de la falta de solidaridad de los otros. Pues según Jaspers, y su idea de la comunicación, el hombre necesita del acogimiento de los demás, pues cuando esto no ocurre, conservar la vida sólo tiene sentido, si no es a costa de concesiones degradantes.

De ésta forma, la respuesta del suicidio frente a la situación límite en Jaspers, deja de ser sui – cidio cuando consiste en la anticipación honrosa a una segura ejecución. Es decir, cuando la dignidad se consolida como un valor superior a la vida misma. Así, según Jaspers: “En 1939 sólo era posible vivir “en disponibilidad para el suicidio”, pues “nadie puede pretender que Gertrud y yo permanezcamos en el mundo, ya que nadie nos ayuda incondicionalmente (…)”[41].

Y continua Jaspers diciendo: “si estoy dispuesto, en un momento dado, a morir con Gertrud. Desde ahora la vida tiene que someterse a esa medida y a ese riesgo”[42].

Jaspers, permanecería ocho años sin poder ejercer su actividad académica, pero consagrado al estudio y la escritura. De forma que el límite del nacionalsocialismo, paradójicamente actuó a favor de su producción académica, como 30 años más tarde diría, al recordar tal agravio con gran sentido del humor, agradeciendo a la ocurrencia de Hittler los “8 años de vacaciones, sin los cuales jamás hubiera podido elaborar mi filosofía posterior, ni hubiera podido adquirir los conocimientos necesarios para mi historia de los grandes filósofos”[43].

De ésta forma, Jaspers encarna en su experiencia más personal dos expresiones radicales de las situaciones límite como enfermedad crónica y como privación de sus libertades humanas por el establecimiento de un régimen dictatorial.

Jaspers considera en toda su obra, que los seres humanos siempre están en situación, expresando: “las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si estas no se aprovechan no vuelven más. Puedo trabajar para hacer que cambie la situación. Pero hay situaciones por su esencia permanentes, aún cuando se altere su apariencia momentánea y se cobra de un velo su poder sobrecogedor: no puedo menos de morir ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me hundo inevitablemente en la culpa”[44]. Estas situaciones son las que Jaspers llama, Situaciones Límites.

Esto quiere decir, que las situaciones le son impuestas al individuo y éste no puede sino vivirlas, sufrirlas, experimentarlas, aún cuando él sienta debe huir de ellas, o las niegue, no podrá escaparse, puesto que en ellas está la capacidad de lucha, la potencialidad, el propio y verdadero ser.

Jaspers, explica en el dolor, en la flaqueza, en la impotencia nos desesperamos.[45] Y esto se ve claro en los seres humanos que temen a las situaciones límites que se le presentan mientras  tienen felicidad, fuerza, se comportan optimistas y llenos de confianza en el mundo, pero al momento de la situación límite, experimentada como, fracaso, muerte o enfermedad, el ser humano experimenta un olvido de su condición, una huída y se ve empujado a asegurarse.

En suma, en las situaciones límites el hombre revela sus capacidades, se olvida del mundo superficial en el que vive y hecha mano a una lucha constante por él, por su existencia, como expone Jaspers: “La forma en que experimenta su fracaso es lo que determina en qué acabará el hombre.”[46] Dicho en otras palabras, las situaciones límites son la forma como el ser humano encara lo inevitable o lo eventual.

BIBLIOGRAFIA

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[1] JASPERS, Karl. Psicopatologia General. México: Fondo de cultura económica. 1999.

[2] JASPERS, Karl. Filosofía II. San Juan: Universidad de Puerto Rico. 1958.

[3] JASPERS, Karl.La Filosofía. México: Fondo de cultura económica. 1990.

[4] Ibíd.

[5] Ibíd.

[6] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 59.

[7] “La palabra fenomenología ha sido empleada por Hegel para la totalidad de las manifestaciones del espíritu en la conciencia de la historia y el pensamiento. Nosotros la empleamos para el dominio más estrecho de la vivencia psíquica individual”. JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 65.

[8] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 65.

[9] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 65.

[10] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 65.

[11] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 65.

[12] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 65.

[13] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 342

[14] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 342

[15] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 343

[16] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 343

[17] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 343

[18] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 343

[19] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 347

[20] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 349

[21] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 349

[22] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 352

[23] JASPERS, Karl. Psicopatología General. México: Fondo de la cultura. 1999. p 390

[24] HEIDEGGER, Martin. Qué esla Metafísica?  México: Fondo de Cultura Económica. 1995. p 67.

[25] MARCEL, G. Position et approches concretes du mystere ontologique. Nauwelaerts/ Vrin: Louvain1. 1949. p 86.

[26] PRESAS, Mario. Situación dela Filosofía de Karl Jaspers. Buenos Aires: De Palma.1978. p 20.

[27] JASPERS, Karl. Autobiografía Filosófica. Buenos Aires: Sur. 1964. p 10.

[28] Ibid. p 10.

[29] Op Cit. p 32.

[30] Op Cit. p 42.

[31] JASPERS, Karl. Autobiografía Filosófica. Buenos Aires: Sur. 1964. p 9.

[32] Ibid. p 9.

[33] Ibid. p 12.

[34] Ibid. p 12.

[35] Op Cit. p 26.

[36] JASPERS, Karl. Autobiografía Filosófica. Buenos Aires: Sur. 1964. p 12.

[37] Ibid. p 15.

[38] Ibid. p 15.

[39] Ibid. p 70.

[40] Op Cit. p 26.

[41] Ibid. p 27.

[42] Ibid. p 27.

[43] Ibid. p 27.

[44] JASPERS, Karl. La filosofía desde el punto de vista de la existencia. Buenos Aires: Fondo dela Cultura Económica. 1978. p 17.

[45] Op Cit. p 18.

[46] Op Cit. p 20.

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